La contribución ocultista de Gérard de Nerval a la Leyenda de Hiram


LA CONTRIBUCIÓN OCULTISTA DE GÉRARD DE NERVAL A LA LEYENDA DE HIRAM

El escritor, poeta y francmasón Gérard de Nerval realizó un viaje por Medio Oriente que le sirvió de inspiración para escribir “Le Voyage en Orient” que, no obstante, no se publicaría hasta 1850 o 1851 (las fuentes que hemos consultado discrepan al respecto). Estuvo en Egipto en los primeros meses de 1843, a mediados de mayo se encontraba en Beirut (Líbano) y el 18 de julio llegaba a Constantinopla. Desde Turquía retornaría a Francia, con escala en Nápoles, pisando de nuevo Paría el uno de enero de 1844 (había salido de allí el 23 de diciembre de 1842 para tomar un barco en Marsella vía Malta-Alejandría).

Formando parte de “Le Voyage en Orient” se encuentra el relato “Historia de la Reina de la Mañana y de Solimán, Príncipe de los Genios“, que podemos leer en español en la obra “Historia del califa Hakem; Historia de la reina de la Mañana y de Solimán, príncipe de los Genios”, publicada por la editorial madrileña Valdemar en 1996. El relato que nos afecta ocupa las páginas 91 a 236, o sea 145 páginas.

A su vez, el músico Charles Gounod, basándose en el relato de Nerval, compondría la ópera “La reine de Saba”, representada el 28 de febrero de 1862.

Tanto el relato de Nerval como la ópera basada en él son poco conocidos por el público español. No podemos decir lo mismo respecto al libro del ensayista y masón Robert Ambelain “El secreto masónico” (Martínez Roca, 1987), cuyo título original es “La Franc-Maçonnerie oubliée” (Ed. Robert Laffont, 1985). En esta obra, este polemista anticristiano que es Ambelain -que afirma poseer los más altos grados de diversos ritos francmasónicos- dedica los capítulos segundo, tercero, séptimo, octavo, y parte del cuarto a la leyenda de Hiram, que según él es “la leyenda de orden que constituye el alma de la francmasonería desde el siglo XVIII”. Pues bien, resulta que el texto fundamental al que recurre para explicar e interpretar esta leyenda es precisamente el relato de Nerval sobre la reina de Saba y Salomón, en el que Adoniram (señor o maestro Hiram) es el protagonista principal. Ambelain, además, señala que la incorporación de la leyenda de Hiram, como tal, tuvo lugar en la francmasonería especulativa en torno a 1723.

No era la primera vez que Ambelain se volcaba en promover y apoyar esta leyenda “hirámico-luciferina” de Nerval, pues ya lo había hecho en 1945 en su libro “Dans l’ombre des Cathédrales”, que mereció una reprobación por parte del último gran esoterista y/o metafísico de Occidente, , a la que, evidentemente ningún caso hizo Ambelain. Esta difusión de la versión “hirámico-luciferina” de Nerval por parte de Ambelain es muy conocida entre los masones contemporáneos que han leído su obra… ¿Pero cuántos han leído el relato íntegro de Nerval para poder juzgar sobre su validez esotérica…?

Hiram, al que se le tiene en ciertos foros masónicos, como el primer “Hijo de la Viuda” (denominación por la que se conoce a cada masón), desempeña ciertamente un papel importante en la francmasonería especulativa a partir de 1923. Nos limitaremos a transcribir el siguiente párrafo de Guénon:

“En “The Speculative Mason” de abril de 1948 vale la pena destacar un estudio sobre “La muerte del Compañero”. Se trata naturalmente de la iniciación al grado de Maestro y de la identificación del recipiendario con Hiram, en virtud de la cual “deberá elevarse hasta un nivel donde obrará en virtud de motivos superiores a él mismo, siendo partícipe de una carácter universal”, lo que se aproxima correctamente a la noción del desapego a los frutos de la acción del Bhagavad Gitâ”.

La Leyenda franmasónica de Hiram y su ritual en el grado de Maestro fue publicada por S. Prichard en su obra “La masonería disecada” . Ahora bien, en una carta de 1724 ya denunciaba la introducción de innovaciones en la francmasonería entre las que se deduce que una de ellas era la relativa a Hiram.

Para Le Forestier la leyenda francmasónica de Hiramparece estar inspirada en un mito solar, de diversos pasajes de La Eneida, las Metamorfósis de Ovidio y de los Targum, de los que se publicó una traducción en Londres en 1715 (“L´Occultisme et la Franc-Maçonnerie Écossaise, p.155). Por su parte Guénon ha señalado su coincidencia “arquetípica” con el mito de Osiris y de Prajapati, si bien ha destacado que, debido a su simbolismo tradicional, no habría que buscar filiaciones directas al respecto.

Comentarios de Guénon a la leyenda de Hiram relatada por Nerval

La primera referencia que hemos encontrado en la obra de Guénon a la “versión hirámica” de Gerard de Nerval se encuentra en una carta que envió al masón italiano Arturo Reghini, fechada en París el 13 de julio de 1924, donde dice:

“Me he preguntado durante mucho tiempo igual que usted de dónde podía venir la historia de la aparición de Tubalcaín a Hiram, tanto más cuanto que nunca vi que se hiciera mención a la leyenda de Hiram en la “Masonería de Adopción”. Cuando usted me pidió la información al respecto, recordé algo de lo cual me había hablado Faugeron, y le he rogado lo verificara. He aquí pues de qué se trata: la historia en cuestión se encuentra en una narración de Gérard de Nerval titulada “La Reina de Saba y el rey Solimán”, o también “La Reina de la Mañana” (“sebah” significa “mañana” en árabe). Gérard de Nerval (quien por lo demás era masón) pretende haber escuchado esta narración durante sus viajes a Oriente; debe de haber algo cierto en ello, pues los elementos musulmanes que se encuentran no se explicarían de otra manera; pero es probable que la haya “arreglado” un poco. Sea como fuere, esta obra se imprimió en 1850; así pues es muy anterior a la de Saint-Albin, y puede muy bien suponerse que es ésa la verdadera fuente de la que éste ha sacado su historia, que otros han repetido tras él sin controlar su procedencia, como ocurre muy a menudo”.

La siguiente referencia de la que somos conocedores tiene lugar seis años después. René Guénon, en noviembre de 1930, publicó en la revista “Le Voile d´Isis” un reseña de la publicación del 1º de septiembre de la “Revue Internationale des Sociétés Secrètes“, recopilada posteriormente en el primer volumen de “Études sur la Franc-Maçonnerie et le Compagnonnage”, donde leemos:

“Siempre en el mismo número, un artículo del Dr. G. Mariani, titulado: “Las Doctrinas Kainitas en la F.•. M.•., un cuento simbólico de Gerard de Nerval”, atribuye una importancia excesiva a una fantasía en la cual su autor ha mezclado elementos de diversas proveniencias al producto de su propia imaginación; es cierto que ese cuento sobre la reina de Saba es una “fuente” en la cual han abrevado numerosos antimasones, que no han dudado en presentarlo como la auténtica leyenda de Hiram”.

Por último, en la revista “Études Traditionnelles” de marzo-abril de 1945, René Guénon escribió una reseña del libro de Robert Ambelain, “Dans l’ombre des Cathédrales” -recogida posteriormente en “Comptes Rendus”.

“… Otra consecuencia [del posicionamiento de Ambelain] es el “luciferismo”, que se vuelve posible por ese dualismo mismo, y por otra parte inherente en cierto modo a lo que se puede llamar la “rebelión de los Kshatriyas”; desde este punto de vista, anotaremos en particular la importancia que es dada aquí a cierta versión de la leyenda de Hiram, cuya “fuente” se encuentra en Gerard de Nerval: que no sea debida más que a la fantasía de éste, o que esté basada, como él dice, sobre algún relato que haya oído realmente (y, en tal caso, pertenecería verosímilmente a alguna de las sectas heterodoxas del Oriente Próximo), no tiene en todo caso nada en común con la auténtica leyenda de Hiram de la Masonería, y tiene, por añadidura, la suerte más bien enojosa de haber devenido uno de los “tópicos” del antimasonismo, que se ha apoderado de ella con intenciones evidentemente muy otras que las que hacen utilizarla aquí, pero para arribar en definitiva al mismo resultado, es decir, dejando aparte toda cuestión de apreciación, a atribuir a la iniciación un carácter “luciferino”…”

El relato luciferino y antitradicional de Gérard de Nerval

Hemos leído “Historia de la reina de la Mañana y de Solimán, príncipe de los Genios” y hemos extraído varias conclusiones que vamos a dar a conocer.

En nuestra opinión existen tres partes claramente diferenciadas en este relato que Ambelain califica de “evangelio luciferino”:

– Un primer bloque temático totalmente inventado por Nerval que va desde el inicio de la narración hasta el capítulo XII (pp.87-220: !113 páginas¡). En esta sección va incluida la aparición fantasmal de Tubalcaín, el “descenso al centro de la tierra” por parte de Abeniram, y la historia de esa “familia o linaje luciférico” al que se le dice pertenecer y del que igualmente forma parte la reina de Saba. Obviamente también se encuentra en esta primera parte del libro el enamoramiento y unión que tiene lugar entre la reina de Saba y Adoniram.

– Un segundo “corpus” temático, acorde con alguna de las versiones oficiales francmasónicas sobre la muerte y enterramiento de Abeniram por tres “compañeros” traidores que le asesinan en el Templo de Salomón al resistirse Abeniram a darles la “palabra de paso del maestro masón”, y que prosigue con su enterramiento, posterior búsqueda por parte de nueve maestros enviados por Salomón, y su inhumación bajo el altar del Templo. Ocupa dicha descripción literaria versionada de la leyenda de Hiram la mitad del capítulo XII, titulado “Makbenach” que es la nueva “Palabra Sustituida”. (En este capítulo hay también párrafos extra-hirámicos que hilvanan con la primera parte que hemos señalado y con la última). En total podríamos conceder seis páginas a la narración literaria de la leyenda francmasónica de Hiram en la que Nerval no se resiste a incorporar algunas invenciones que están en consonancia con lo relatado anteriormente sobre los amores de Abeniram y la reina de Saba, a la que deja preñada de un hijo.

– Un tercer y último bloque temático en el que, a partir de las narraciones orientales sobre Salomón y lo que de él se cuenta en el Corán, refiere algunas de las leyendas y tradiciones sobre su faceta como Gran Mago al que los “jins” (genios) obedecen por poseer un anillo mágico. Esta última parte, que es realmente la única que podemos considerar verdaderamente “oriental” o “islámica”, ocupa tan solo dos páginas y media (pp.232-234).

Por tanto, de ser ciertas estas consideraciones nuestras -que, por nuestra parte, así las vemos- es una desfachatez que, al final del relato que presuntamente recoge lo narrado en varias sesiones por un shiita en un café de Estambul, afirme Nerval que la totalidad de lo que ha escrito “está de acuerdo con las creencias generales de Oriente”. Y mayor desfachatez lo es que Robert Ambelain, para referirse a la leyenda de Hiram, tome como fuente primordial el relato de Nerval como válido, no sólo en lo que es el segundo bloque temático, sino también en el primero -amores de Balkis, la reina de Saba, con Abeniram, incluidos. “Si desea el lector conocer la leyenda de Hiram en detalle, le recordamos que ocupa un número respetable de páginas en el “Viaje a Oriente” de Gérard de Nerval, que la oyó en Estambul, en el barrio de los joyeros y los fundidores, en boca de un narrador profesional de cuentos populares”, afirma Ambelain en la página 43 de “El secreto masónico“.

Por tanto, no podemos por menos que coincidir con lo señalado por Guénon al respecto del poco crédito que hay que dar a esta leyenda “hirámico-luciferina” del relato de Nerval. Ahora bien pese a que, en la carta de 1924 que Guénon envió a Reghini, señala que “Gérard de Nerval (quien por lo demás era masón) pretende haber escuchado esta narración durante sus viajes a Oriente; debe de haber algo cierto en ello, pues los elementos musulmanes que se encuentran no se explicarían de otra manera…“, por nuestra parte consideramos que tales “elementos musulmanes” son prácticamente inexistente, en el relato de Nerval, tanto en el primero como en el segundo bloque temático, a excepción de algunos nombres (Suleiman, Balkis…) y poco más. Pensamos, por ello, que Guénon posiblemente, a esas fechas, no había leído entero el cuento de la Reina de Saba y Salomón escrito por Nerval y seguramente conocía algo del mismo o un resumen del mismo, y por la lectura de la susodicha carta cabe afirmar que la información a la que había tenido acceso se la había proporcionado el tal Faugeron.

Lo pensamos así, por otra parte, porque todo el primer bloque temático es antitradicional (lo que habría sido muy criticado por Guénon de haberlo conocido plenamente). Y lo es, no sólo en lo que respecta a los relatos bíblicos sobre Salomón y la reina de Saba, sino también en el reconocimiento que tienen ambas figuras en la tradición islámica. Nerval se mofa de Salomón, e incluso de su “Cantar de los Cantares”; Nerval nos presenta un Salomón de opereta y bodevil, caprichoso, inepto, ávido de poder; además, la abubilla no está con Salomón sino que pertenece a la reina de Saba, a la cual la hace mucho más sabia y poseedora del legendario anillo por el que dominaba a los cinco elementos, aves y genios. Además Nerval manifiesta un especial menosprecio hacia la religión judía. ¡Qué abismo separa la consideración que el gran sufi murciano Ibn al Arabi tenía con respecto a Salomón al guiñol salomónico con el que se complace Nerval..! ¡Que diferencia tan enorme el tratamiento que da el esoterismo judío (en el “Zohar”, por ejemplo) y el cristiano (en los comentarios de San Bernardo de Claraval, sin ir más lejos) al “Cantar de los Cantares” con la mofa que hace de él esta Balkis de Nerval..!

En oposición a las tradiciones esotéricas abrahámicas (judías, cristianas e islámicas) relacionados con Salomón, la reina de Saba y el Templo de Salomón, Nerval -que desde la adolescencia estaba obsesionado con la reina de Saba, sobre la que siempre quiso escribir un libro- crea una narración ocultista en la que incorpora, para más “inri”, una teogonía y atropogonía luciferina con tintes pseudognósticos y, hasta podríamos decir un tanto maniqueístas, con dos dioses que compiten entre sí (Adonai-Jehovah / Samael-Iblis-Lucifer) y que son el origen de dos razas o linajes, el humano (descendientes de Adán-Lilith y Adán-Eva) y el de los iniciados (descendientes de Eva-Iblis) del que nace Caín. El linaje cainita es una raza superior, cuyo “hábitat” natural es el centro de la tierra, del que han surgido las Artes y todos los grandes logros que han hecho avanzar a la humanidad. Este linaje cainita -nos viene a decir indirectamente Nerval- es el que impera en la francmasonería (¡Hasta Hermann Hesse -masón él- recurre literariamente al “estigma de Caín” como referente masónico en “Demian”, y también escribió un “Viaje a Oriente“, aunque ahí habría que terminar los paralelismos entre Hesse y Nerval).

¿Para qué detenerse a comentar los amores de Balkis, reina de Saba, con Abeniram, el gran artesano, fundidor y arquitecto del Templo de Salomón en este relato de Nerval..? Amores en los que Nerval proyectó su enamoramiento no compartido hacia la actriz Jenny Colon, que falleció en junio de 1842, deceso que fue, en buena parte el detonante del viaje oriental de Nerval.

Decía Guénon que el relato de Nerval había servido de recurso para los antimasones, y no nos extraña. A lo ya expuesto por nosotros añadiremos que Nerval asume la teoría conspiracionista francmasónica y hasta podemos encontrar algunas referencias a una sublevación de los obreros frente a los reyes y sacerdotes (¡ya no se trataría de una “rebelión de los Kshatriyas” ante la primera autoridad espiritual sino de una “rebelión del Tercer Estado, del pueblo llano, y hasta de los sudras”). Lo vemos expuesto especialmente en la promesa que le hace Tubalcaín a Adoniram: “Serás el fundador de un linaje de reyes que restaurará sobre la tierra el olvidado culto al fuego, nuestro elemento sagrado, frente a Jehovah. Y cuanto tú ya no estés sobre la tierra, la milicia infatigable de los obreros se agrupará al oír tu nombre, y la falange de los trabajadores y de los pensadores derrocará un día el ciego poder de los reyes, esos ministros despóticos de Adonay. Ve, hijo mío, y cumple tu destino…”

Nerval, que sólo ve en el Templo de Salomón una ostentación del orgullo, vanidad y poderío político-militar de Salomón, llega hasta el punto de convertir a la reina de Saba en “Viuda”, y al infante nacido de sus amores con Abeniram como el primer “Hijo de la Viuda”, el primer francmasón… Realmente delirante…

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