Matiz védico en MOIOM de Louis Cattiaux

Arola_Simbolo-RenovadoEstoy leyendo “El símbolo renovado. A propósito de la obra de Louis Cattiaux” (Ed. Herder, 2013) que Raimon Arola ha tenido la gentileza de hacerme llegar con una sutil dedicatoria firmada el 1 de mayo (¡gracias, gracias, gracias!). Acabo de leerme el capítulo tercero, el único leído hasta ahora, además de la presentación y han sido sus últimas siete páginas, las dedicadas a “El Verbo perdido y reencontrado“, las que me han impulsado a escribir lo que sigue…

Antes de llegar a este capítulo había visto las páginas ilustradas y, especialmente, las tres que incorporo en este artículo, y me habían “subyugado” hasta el punto de considerar tales imágenes como “la clave” de mi intento de comprender a Cattiaux (1904-1953), así que cuando la lectura del ibro me ha llevado a las páginas 99-106, no he podido por menos que disfrutar y sonreír.

Louis-Cattiaux-con-su-gato-y-mandala-IAEOU¿Por dónde empezar..? Difícil tesitura, a fe mía. Comencemos por el gato de Cattiaux citado por  Carlos del Tilo (pseudónimo castellanizado de Charles van der Linden d´Hooghvorst) en la presentación que hizo en la Sorbona de El Mensaje reencontrado de Louis Cattiaux, tal como destaca Arola.

El gato que hacía compañía a Cattiaux y su esposa se llamaba Pupinet pero él le llamaba cariñosamente “Mi pequeño Jesús”. ¿Por qué…? Pues por que cuando el gato maulla dice MIAOU… todo un mantra… C. d´Hooghvorst nos no explica así: “..miaou, las cuatro vocales del Nombre divino; es el IAKHOU de los egipcios y también HELOUIA, que según Louis Cattiaux, es el verdadero autor de El Mensaje reencontrado…”  Lo que nos remite al esoterismo vocálico del Nombre de Dios veterotestamentario, el Tetragrámaton hebreo (JHWH), “pues las cuatro letras que lo componen son unas consonantes vocálicas, las únicas, pues como la escritura hebrea no utiliza vocales, estas cuatro letras hacían sus funciones”, destaca Arola. Cabe reseñar, por otro lado, que el nombre hebreo de Jesús es el mismo que HHWH pero con la letra Shin enmedio (JHSWH), por lo que Yeshua, Yehosua o Ieshua significa YHWH es Salvación, o YHWH Salva.

“El santo Nombre de Dios es una realizada vida y palpable, que todo lo puede. Es un misterio que muy pocos han conocido o conocerán”, “El santo Nombre del Señor es una magia todopoderosa en la boca del que cree y ama verdaderamente”, escribe Cattiaux en El Mensaje reencontrado. Mas ¿cuál es el Nombre de Dios..?

Resulta ciertamente difícil para la mentalidad moderna y para la mentalidad no-esotérica de todos los tiempos reflexionar-meditar-aprehender-integrar la respuesta dada a Moisés tras la hierofanía de la zarza ardiente acerca de cual es el Nombre de Dios (Éxodo 3.14): «Ehyeh asher ehyeh», esto es, “Soy el que Soy”, “Yo soy el que Soy” (Guénon, matiza: El Ser es el Ser).

En un ensayo que escribí sobre el simbolismo del cuadro miguel-luciférico de Martín de Vos, destaqué la gran importancia reveladora que tiene esta declaración puesto que es el único lugar en el Antiguo Testamento en la que la “Teofanía de Dios” da su Nombre al ser preguntado al respecto. Señalaba asimismo que su trascendencia es tal que, en el siglo XX, Ramana Maharshi -posiblemente el hombre “más santo” de la India en dicha centuria- dijo: “«Yo soy» es el nombre de Dios. De todas las definiciones de Dios, ninguna es ciertamente tan exacta como la expresión bíblica: «YO SOY EL QUE SOY». Hay otras expresiones, como Brahmaivaham, Aham Brahmasmi y Soham. Pero ninguna es tan directa como el nombre JHWH = YO SOY. El Ser Absoluto es lo que es —Es el Sí mismo (Atman). Es Dios. Al conocer al Sí mismo se conoce a Dios. De hecho, Dios no es otro que el Sí Mismo”.

MOIOM-en-Louis-Cattiaux
MOIOM de Cattiaux bajo el cuadro sanmiguelluciférico que he interpretado en diversos artículos, pintado por Martín de Vos a finales del s. XVI.

Cattiaux, por su parte, lo deja insinuado cripticamente en su mantra MOIOM que parece estar inspirado, en parte, en lo que Alexandra David-Néel escribió en 1930 dentro de su libro Iniciaciones e iniciados del Tibet respecto al mantra AUM-OM, que Arola transcribe: “Aum puede representar las tres personas de la trinidad hindú: Brahma, Vishnú, Çiva, o bien el Brahmán, “El Uno sin segundo” de la filosofía adwaita vedanta. Este es el símbolo de lo Absoluto inexpresable, la última palabra que puede ser pronunciada, tras la cual sólo existe el silencio. Sri Sankarácharya dice que es “el apoyo de la meditación”,y se declara en el Mundakopanishad que Aum es el arco por medio del cual el “yo” individual alcanza el “Eso” (tat) universal, que no puede ser llamado ser ni no ser.
Aum es pues, para los hindúes, el sonido creador que construye los mundos. Cuando el místico llega a ser capaz de escuchar en conjunto todos los ruidos y las voces de todos los seres y de todas las cosas que existen y que se mueven, es el único Aum lo que percibe. Este mismo Aum vibra también en las profundidades de su “yo” íntimo, y quien sabe pronunciarlo silenciosamente alcanza la suprema liberación”.

Al leer estas líneas no he podido por menos que recordar el pasaje de mi ensayo-novelado El enigma de la tradición hiperbórea de los celtíberos de Numancia en el que René Guénon enseña al protagonista el simbolismo védico de AUM, que él toma de Sankarácharya.  Y Cattiaux, en el margen de la página del ejemplar del libro de David-Néel escribe: “AUM, la totalidad misteriosa primera y última IOM”, y también, “Fuego en el agua MOIOM / La joya en la Luz MUAUM”. ¡¡Cómo no van a entrelazarse estos apuntes en mi mente con el japa Om Mani padme Hum y con la declaración joanista de “Yo Soy el alfa y la omega”…?

MOIOM… Un espejo hace falta para su interpretación visual… MOI es YO (en francés) que hemos de interpretar como el Sí-Mismo…  que corporizado en este mundo de la manifestación resulta, como invertido, IOM (El yo de nuestra consciencia diurna), por lo que estamos ante una fórmula críptica de expresar la fusión de la inmanencia divino-manifestada en la trascendencia divina más allá del Ser.  Por otra parte, la letra I es un “jeroglífico” del Nombre de Dios en el Círculo de Dante D´Alighieri…. así que podríamos igualmente complementar la interpretación que he señalado de MOIOM como  YO, Dios, AUM (OM).

Y para quienes practicamos el atma-vichara, método de autoindagación en torno al YO-YO de Ramana Maharshi, el MOIOM de Cattiaux resulta muy vedantino, la verdad sea dicha, máxime cuando se sabe que leyó lo transcrito líneas arriba sobre AUM.

Sirva, pues, esta interpretación “especular” de MOIOM como complemento a lo expuesto por Raimon Arola al final del capítulo cuarto de su obra El Símbolo Renovado. Y concluyo transcribiendo su párrafo último: “Extenderse en el significado de este Nombre de Dios no entra dentro de nuestro cometido. Tan solo lo hemos apuntado para insinuar la profundidad de sus contenidos. El resto depende del corazón de cada lector”.

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