Neville Goddard, visionario del Mundo Imaginal -5- Diferencias con William Blake

Ciertamente William Blake es el gurú espiritual de Neville Goddard como he argumentado en un post anterior, y verdad es que su arquetipología poético-visionaria, sobre todo en los Libros Proféticos pero no exclusivamente, es una constante en Neville Goddard, pero es justo reconocer que en éste hay una serie de enseñanzas que no aparecen en Blake. Y entre ellas destacan muy especialmente las Epístolas de San Pablo, al que cabe casi calificarle como segundo gurú de Neville y con el que se sentía muy identificado.

William-Blake-VisionTanto Blake como Neville son visionarios, esto es, personas cuya psique accedió a niveles ontológicos distintos a los accesibles por la consciencia de la vigilia cotidiana y del sueño con sueño normal. Tales visiones las situamos en lo que se ha venido a llamar Mundo Imaginal en la terminología dada por Henry Corbin para cobijar el “locus” en el que transcurren tales contactos con “realidades psíquicas” numinosas ajenas al espacio-tiempo tridimensional habitual para la consciencia. Y ambos, por ejemplo, tuvieron contactos con entidades que habían sido humanas y habían fallecido en ese trasmundo sutil de la escatología imaginal.

San Pablo, algunos de cuyos textos son esenciales en la concepción nevilleana del Cuerpo Místico del Anthropos Cósmico-Jesús o Cuerpo de la Imaginación Divina-Humana y su concepción de la resurrección individuada no se encuentra citado positivamente en . El poeta-pintor-grabador inglés había incorporado el arquetipo-matriz del Anthropos Cósmico a partir de otras lecturas y enseñanzas, incluido el Bhagavad Gita y la Cábala judía. Igualmente las epístolas paulinas son fundamentales en otros temas esenciales nevilleanos, como por ejemplo la fe aplicada a la Imaginación Creativa.

Glorificacion-en-William-BlakeUna serie de libros bíblicos fueron indudablemente fuente de inspiración en William Blake, como igualmente sucedió con Neville, pero es Neville quien demuestra habersela leído con mayor intensidad (todos los días leía algunos párrafos, como también parece que hacía con los libros de Blake). Neville recurre constantemente a la Biblia para explicar su cosmovisión y metafísica, lo que para nada acontece en el caso de Blake. Además Neville, para captar algunos significados etimológicos, consultaba diversas obras contemporáneas al respecto.

Libros bíblicos consultados por William Blake, según relata en su obra "Jerusalem"
Libros bíblicos consultados por William Blake, según relata en su obra “Jerusalem”, que son los que aconsejara Swedenborg.

 Neville-Goddard-en-pinturaNeville no crea una mitología con una pléyade de personajes con nombres paganos o inventados, como lo hiciera William Blake ( “Debo crear un sistema, o ser esclavo del de otro hombre”, escribe Blake en Jerusalem). A Neville le bastan los pasajes bíblicos que cita y no precisa más referencias para contextualizar sus visiones y explicar tanto lo que él denominaba Ley (relativa a la práctica de la Imaginación Creadora asumiendo estados de ánimo en el plano horizontal de la existencia) como lo que calificó como Promesa, de ámbito metafísico y corresponiente a los estados superiores del ser en el “eje vertical” (si se me permite este simbolismo geométrico guenoniano). En una ocasión le preguntaron, por ejemplo, si utilizaba los Evangelios Apócrifos y contestó: “No en mis enseñanzas. Tengo varios volúmenes en casa. No son mejores que los sesenta y seis libros de nuestra Biblia actual. Simplemente cuentan la misma verdad de manera distinta”.

Neville es muy directo y claro en sus relatos y explicaciones, lo que muy pocas veces sucede con Blake debido a su simbolismo críptico para expresar la mayor parte de sus concepciones cosmológicas, psicológicas y metafísicas.

Mientras Blake muestra ser un rebelde total -casi podríamos calificarle de anarquista- frente a los poderes eclesiásticos, económicos, sociales y políticos, Neville asume lo escrito en el Evangelio respecto a que “al César hay que darle lo que es del César”, pero al mismo tiempo, compasivo, enseñaba a aplicar el milagro de las sincronicidades provocadas conscientemente a través de la Ley de la Asunción-Ley de la Revisión-Ley de Dios-Ley de la Imaginación en el ámbito horizontal de la existencia “para hacer frente a las dificultades en este “mundo del César”. Incluso aconsejaba no desear mentalmente el mal a nadie por el “efecto boomerang-rebote” que tendría psíquicamente en el posterior devenir de la persona.

The-wrath-of-Elihu.-JOB--de-William-BlakeWilliam Blake, pese a estar muy influido por Jakob Boehme, en la “conjunción de opuestos” relativos al Bien/Mal en la divinidad creo que no llegó a superar plenamente una concepción gnóstica dualista y, además, consideraba al Dios del Antiguo Testamento un “antiDios” colérico, demiúrgico en un sentido casi diabólico.

Elohim-creando-a-Adan-por-William-BlakeEn cambio Neville tenía bien claro la Unidad de la Divinidad, de la que todo surge, tanto lo bueno como lo malo, y el YHWH veterotestamentario en ningún momento lo considera maligno pues el secreto de su Nombre es la clave metafísica más importante: Yo Soy. Y esto es una gran deficiencia en Blake, quien no parece conocer la importancia metafísica trascendental que tiene el considerar al Ser como Yo Soy.

La gran relevancia que tuvo el Nombre revelado por la Divinidad a Moisés en el pasaje de la zarza, Yo Soy el que Soy, hace que muchos de sus escritos y expresiones parezcan alinearse con la No-Dualidad. No en vano Ramana Maharshi, el más grande de los maestros espirituales advaitas del s. XX, manifestó que la más grande declaración que él conocía en la Biblia correspondía precisamente al pasaje mosaico del Yo Soy. Neville repetirá una y otra vez igualmente que el nombre de Jesús es Yo Soy Salvador y que en el Evangelio de Juan reitera muchas veces que él es “Yo Soy”.

Este grato “sabor” de No-Dualidad que impregna muchos escritos-conferencias de Neville hizo sospechar a algunos autores que Neville había leído textos de Vedanta Advaita. Así lo sugiere, por ejemplo, Israel Regardie, en el capítulo que dedica a Neville en su libro The romance of metaphysics (1946), donde escribe: “Y de paso, permítanme decir que hay más de una correspondencia a considerar entre la formulación de Neville de Dios, y, digamos,la filosofía Vedanta. Remito al lector interesado al libro Gnana Yoga de Swami Vivekanda para una presentación de primer nivel de Vedanta , que sin duda resistir la comparación con las ideas contenidas en La fe es su fortuna...

Libros de neville Goddard

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