Noé de Aronofsky, diluvios cíclicos y francmasonería

Diluvio para renovar la Humanidad

El diluvio universal, o al menos destructor de una civilización humana (como reflejó Platón en la extinción de la Atlántida), es un arquetipo que se ha plasmado en las más diversas literaturas míticas del mundo desde que el hombre supo escribir. En lo que respecta al diluvio de la Biblia, al parecer está basado en el que expone la Epopeya de Gilgamésh o, acaso, ambos son reflejos de un texto-madre anterior.

Los últimos caínitas de la región de Noé a punto de ahogarse, en el film de Aronofsky
Los últimos caínitas de la región de Noé a punto de ahogarse, en el film de Aronofsky

Muy interesantes son las siguientes consideraciones sobre el simbolismo del diluvio que Mircea Eliade expone en Tratado de Historia de las religiones:

«Casi todas las tradiciones de diluvios van vinculadas a la idea de una reabsorción de la humanidad en el agua y a la instauración de una nueva era, con una nueva humanidad. Todas ellas denuncian, pues, una concepción cíclica del cosmos y de la historia: una época queda abolida por la catástrofe y empieza una nueva era, regida por “hombre nuevos” … De la misma manera que las ceremonias de iniciación -en las que el neófito “muere” para “renacer” nuevamente- ser rigen por las fases de la luna, así también se encuentra estrechamente vinculado a ellas el dilubio y las inundaciones que aniquilan la humanidad vieja y preparan el advenimiento de una humanidad nueva….
Las aguas son aneriores a toda creación y periódicamente la reabsorben para refundirla en sí, para “purificarla” y regenerarla al mismo tiempo, enriqueciéndola con nuevas latencias. La humanidad desaparece periódicamente en el dilubio o en una inundación a causa de sus “pecados” (en la mayoría de los mitos del litoral del Pacífico la causa de la catástrofe es una falta ritual). Pero no perece nunca definitivamente, sino que reaparece bajo una nueva forma, con el mismo destino, en espera de que vuelva a presentarse la misma catástrofe que la reabsorba en las aguas…

El mito del diluvio, con todas sus implicaciones, revela cómo puede ser valorada la vida por una “conciencia” distinta de la humana; “vista” desde el lado neptúnico, la vida humana aparece como algo fráfil, que tiene que ser reabsorbido periódicamente, porque el destino de todas las formas es disolverse para poder reaparecer. Si las “formas” no se regeneraran por su reabsorció periódica en las aguas, se desharían, se agotarían sus posibilidades creadoras y se apagarían definitivamente. Las “maldades”, los “pecados” acabarían por desfigurar la humanidad; vaciada de gérmenes y de fuerzas creadoras, la humanidad se marchitaría, decrépita y estéricl. En lugar de esa regresión lenta a formas infrahumanas, el diluvio provoca una reabsorción instantánea en las aguas, en las que se purifican los “pecados” y de las que va a nacer la humanidad nueva, regenerada».

Cartel inicial en Noé, de Aronofsky
Cartel inicial en Noé, de Aronofsky

La concepción de los ciclos humanos suprahistóricos se encuentra especialmente desarrollada en el hinduismo con sus Kalpas, yugas manvataras, etc…  Y uno de los metafísicos que  has ahondado más sobre su simbolismo, en mi opinión, ha sido René Guénon. Al respecto, hace años escribí: «Guénon sugiere que, en el caso concreto del diluvio universal de la Biblia, se hace referencia posiblemente a la destrucción de la Atlántida, y consiguientemente -añado yo- al posterior inicio de lo que Hesíodo llamaba Edad del Hierro y el hinduismo Kali Yuga, en cuya fase final nos encontraríamos».

Aronofsky, sin duda, conoce la concepción cíclica del tiempo como lo revela el hecho de que, al inicio de la película, nos muestra un paisaje post-apocalíptico de la humanidad antediluviana y cainita que, a partir de los conocimientos aportados por los ángeles caídos, originaron una alta civilización urbana, industrial y tecnológica eclipsada en tiempos de Noé y prácticamente extinguida puesto que los humanos que quedan viven casi sin nada específico de tal civilización avanzada, postrados en unos modos de vida propios de los pueblos prehistóricos cazadores, puesto que hace ya tiempo que “ni llueve” para poder practicar convenientemente la agricultura.

Aronofsky nos muestra a su Noé como un gran ecologista y vegetariano, aspectos para nada señalados en los textos que hemos venido comentado sobre Noé. Igualmente parece prevenirnos de una posible debacle apocalíptica de la actual civilización humana, como la antediluviana que muestra en su film.

Tubalcaín y su sombra francmasónica

¿Por qué Aronofsky ha transformado a Akkad, líder caínita de su cómic, en un Tubalcaín fílmico que tiene como arma un singular martillo que se asemeja a la piedra cúbica rematada en pirámide, símbolo egregio de la francmasonería; arma con la que tienta al hijo díscolo de Noé? Un Tubalcaín que se enfrenta a un Creador que es intolerante, inhumano, despiadado, inmisericorde respecto a su pueblo y que, además, no le habla y permanece silencioso sin enviarle visiones. Un Tubalcaín que, así mismo, es contrario al culto religioso y que tiene como ideal la “fuerza de la voluntad”…

martillo-masónico-de-Tubalcaín-en-Noe-de-AronofskyAronofsky es un buscador de lo numinoso, una persona -de origen judío- muy culta y documentada en muchos ámbitos que tienen que ver con “lo sacro” como lo demostró especialmente en su obra más querida, el film La fuente de la Vida, y anteriormente lo dejó patente en su película pseudocabalista Pi . Ha leído de todo y conoce las más diversas concepciones, desde las meramente religiosas hasta las esotéricas y también las ocultistas fantasiosas. Así que nada es casual en tales películas ni tampoco en Noé.

Noé y Tubalcaín, dos visiones distintas del mundo y de la iniciación .
Noé y Tubalcaín, dos visiones distintas del mundo y de la iniciación .

¿Qué nos dice la Biblia sobre Tubalcaín, al que por cierto las leyendas aragonesas hacen fundador nada menos que de Tarazona? La respuesta la encontramos en Génesis 4:22 donde se nos indica que su quinto antepasado paterno fue Caín y nos lo presentan como «artífice de toda obra de bronce y de hierro».

Ahora bien, resulta que la francmasonería lo convirtió en uno de sus “héroes” desde, al menos, el Manuscrito de  Dowland (publicado en 1815 pero posiblemente muy anterior, quizás incluso del s. XVI) donde puede leerse lo siguiente: «…Antes del diluvio un hombre llamado Lamech -tal como se escribe en la Biblia, en el cuarto capítulo del Génesis- tenía dos esposas, una llamada Ada y otra Zillah; de su primera esposa tuvo dos hijos, uno llamado Jubel y el otro Jubal; y de su otra esposa tuvo un hijo y una hija. Estos cuatro hijos fundaron el principio de todas las ciencias en el mundo. El primogénito Jubal fundó la ciencia de la geometría y se ocupaba en conducir rebaños de ovejas al campo, y primeramente construyó casas de madera y de piedra, como se dice en el capítulo mencionado. Su hermano fundó la ciencia de la música y las canciones de la lengua, del arpa y del órgano. Y el tercer hermano, Tubalcain, fundó el gremio de los herreros, que trabajaban en oro, plata, cobre, hierro y acero. Y la hija fundó el arte de tejer. Estos hijos sabían bien que “Dios” castigaría los pecados por medio del fuego o del agua, por cuya razón ellos escribieron las ciencias que habían fundado sobre los pilares para que fueran encontradas después del diluvio. Uno de los pilares era de mármol y no podía quemarse en el fuego; el otro era de latón, y no podía hundirse en las aguas. Nuestra intención es dar verdadera cuenta acerca de cómo y en qué manera fueron encontradas estas piedras y acerca del conocimiento que llevaban escrito. El gran Hermarines, hijo de Cubys, el cual era hijo de Sem, a su vez hijo de Noé, posteriormente llamado Hermes el padre de los hombres sabios, fue quien encontró uno de los dos pilares de piedra, descubrió el conocimiento que allí estaba escrito y lo enseñó a otros hombres..».

En el francmasónico Manuscrito Graham (1726) vemos que en el examen de un Maestro Masón se relata la iniciática búsqueda y recuperación del cuerpo de Noé, desenterrado por sus tres hijos, leyenda francmasónica que viene a hacerle fundador de la francmasería y que aceptó Anderson en las Constituciones fundadoras de la moderna francmasonería (1722).

Esta leyenda fue posteriormente modificada y, en vez de Noé, el personaje en cuestión es Hiram Abiff, quizás inventado por Gérard Nerval en el capítulo “Historia de la Reina de la Mañana y de Solimán, Príncipe de los Genios” de su libro Le Voyage en Orient publicado en 1850, sobre el que escribí en Soriaymas un amplio reportaje cuya primera parte se subtitula La contribución ocultista de Gérard de Nerval a la leyenda de Hiram (enero de 2006) a donde remito a quien esté interesado en profundizar el tema. Nerval relata la aparición de Tubalcaín a Hiram, su conducción a los “inferos”, bajo tierra, donde le inicia en una serie de enseñanzas “luciferinas”, cuestión ampliamente destacada por el polémico maestro masón Richard Ambelain. Y aún hoy día hay obediencias francmasónicas en las que la palabra Tubalcaín llega incluso a ser el nombre de la contraseña para el Maestro Masón (o tercer) grado.

Ahora bien,para el Rito y Régimen Escocés Rectificado Jean-Baptiste Willermoz consiguió en el Convento de Wilhemsbad (5-mayo-1785) cambiar la palabra de pase de Aprendiz, Tubalcaín, por la de Phaleg. Y en el acta de esta reunión se refleja lo que sigue:

 «El Respetable Hermano Willermoz, correspondiendo a la requisitoria del Presidente de la Asamblea, ha dicho: que independientemente de la multitud de razones que podría alegar para el cambio de la palabra Tubalcain, hay entre ellas una, que parece estar hecha para aquellos que piensan justamente que nada es indiferente en la Masonería, y ésta es que, Tubalcain, que fue hijo de Lamech el Bígamo y de Estela, fue el primero que conoció el arte de trabajar con el martillo, y fue hábil en toda suerte de trabajos de cobre y hierro, es por lo que es llamado el inventor, el Padre del arte de trabajar los metales, y esta es la explicación que se da.

Pero no se cae en la cuenta que es un contrasentido darle al Aprendiz esta palabra de pase después de haberle hecho dejar todos los metales que son el emblema de los vicios.

En efecto, por una parte, se le enseña que no es sobre los metales que el verdadero Masón debe trabajar; y por otra, se le pone en situación de creer que Tubalcain, el Padre e inventor del trabajo sobre los metales, sería el primer fundador de la Masonería elevada.

Si Tubalcain fue el fundador de una iniciación cualquiera, uno puede ver cual debería ser el objeto y el objetivo de esta iniciación por lo que de él dicen las Escrituras, y en este siglo en el que tantos Masones se ocupan de la alquimia, un Régimen que conoce sus peligros no debe conservar un nombre que se ha perpetuado por la ignorancia o la falta de atención de aquellos que no se han dado cuenta de esta relación y esta inconsecuencia, y están por ello aún ligados a aquellos otros que se ocupan en imitar a Tubalcain que, fue el primero en tocar los metales.

Si de esta observación se pasa al examen del tiempo en que vivió Tubalcaín, se puede ver que fue antes del diluvio, azote con el que Dios quiso borrar de la faz de la tierra las obras de los hombres.

Todo lo que se remonta a esa época no debe parecer puro, y se debe temer el tener a algunos de aquellos que atrayeron la cólera de Dios sobre los hombres.

Si la iniciación de Tubalcaín se ha propagado, ésta es impura, y parecería importante romper toda relación con ella, puesto que se quita a los Masones todos los metales, emblema por otra parte verdadero y conservado en todos los Regímenes, como para separarlos de aquel que los trabajó el primero.

Es pues después del diluvio, en el tiempo de la confusión de las lenguas, cuando encontraríamos la razón de la fundación de una iniciación secreta que ha debido perpetuarse y que es el objeto de la búsqueda de los Masones.

Un estudio de la verdad hecho desde las más puras intenciones nos ha conducido a saber que es en los descendientes de Sem donde hay que buscar la fundación de la verdadera iniciación.

Sem fue bendecido por Noé, y nos es fundado creer que Phaleg, hijo de Heber y descendiente de Sem que fue padre de todos los hijos de Heber, es el fundador de la sola y verdadera iniciación, y este motivo parece determinante para sustituir el nombre de Tubalcain por el de Phaleg.

Cham maldito por Noé habrá tenido su iniciación, todo lo atestigua, y que su palabra de pase haya sido Tubalcain, que es el emblema de los vicios, y que conviene a los hijos de Canaán que la habrán transmitido; pero debemos recordar que esta dicho: que Canaán sea maldito, que sea ante sus hermanos el esclavo de los esclavos.

Deseosos por descender de Sem, los verdaderos Masones deben apresurarse a separarse para siempre de los hijos de Canaán que deben ser a ojos de sus hermanos los esclavos de los esclavos.

Estos motivos han sido aún más detallados en el comité, que finalmente ha reconocido que es con razón que Phaleg es designado como fundador de la Masonería y el primero que tuvo una Logia».

¿Qué ha pretendido sugerir Aronofsky dándole el nombre de Tubalcaín al líder caínita, guerrero y “sindios”, y enfrentándole a Noé…? Quizás lo que hemos reseñado aquí sirva de guía orientativa al respecto…

Los artículos de Ángel Almazán sobre Noé de Aronofsky
Noé de Aronofsky, Ángeles Caídos y la Oscuridad del Creador -1-
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