San Miguel Arcángel en Juan Eusebio Nieremberg y el cuadro luciferino-miguelarcangélico de Martin de Vos

El jesuita español Juan Eusebio Nieremberg y Otin (Madrid,1595 – ibíd.1658), fue humanista, físico, biógrafo, teólogo y escritor ascético español perteneciente a la Compañía de Jesús. Escribió numerosas obras pero la que ahora nos interesa es “De la devoción y patrocinio de San Miguel” (María de Quiñones, Madrid, 1643).

San-Miguel-en-Juan-Eusebio-NierembergPara redactar este libro Nieremberg leyó de otros teólogos y escritores católicos lo que habían referido respecto al arcángel San Miguel (elenco de autores sanmiguelistas, en mayor o menor grado, puede leerse en las páginas 224-248 del libro Insinuación de las grandezas de San Miguel, escrito por Manuel Collado, Madrid, 1760).

En el capítulo confiesa que “las prerrogativas del arcángel San Miguel son tan raras, y dice de él la Sagradada escritura tales grandezas” que algunos (“los calvinistas y otros sectarios”), deslumbrados por ello, creyeron que tales elogios le habían sido dados por ser “el mismo Hijo de Dios y Salvador del Mundo, Cristo Jesús”, porque tales dones parecen sólo propios de Dios, de ahí que “el ingenio humano, no alumbrado por la fe, le tuviese por el Hijo de Dios”.

Ahora bien, dado que según la fe católica no es “hijo natural de Dios”, lo cierto es que “de la Santísima Trinidad abajo, no hay entre las naturalezas intelectuales y Espíritus puros, otro más Santo, ni más hermoso y admirable, ni que mejor represente la inmensidad y perfección del ser Divino”. Así que no resulta extraño que cuando se aparecía este arcángel a santos y profetas, “se dice en la Escritura que se apareció el Señor, sin especificar mayor declaración de que fuese éste, su suprfemo ángel, por ser san Miguel el Espíritu más semejante a Dios y más digno de sustituir por la infinidad del ser divino y el que mejor podía representar la autoridad divina”. Por consiguiente, prosigue Nieremberg, “después de Dios, no hay otro Espíritu puro a quien podamos implorar y llamar”.

Es tan grandiosa la magnifiiencia que suma San Miguel que no podía por menos que mostrarla en su propio teónimo. Y al respecto destaca Nieremberg: “Por esto algunos interpretan este admirable nombre sin interrogación, ni admiración… Dicen que Michael quiere decir quien es como Dios, o el que es como Dios.” Ello es debido a que pese a no ser Dios, “es muy semejante a Dios y una viva imagen de la Divinidad, por muchas causas: por la perfección de su naturaleza, por la excelencia de su gracia, por el imperio de su Principado y otras grandes gracias”. Así que, cuando le pusieron este nombre, “no había en la tierra ni en el cielo persona, ni cosa más parecida a Dios, ni más santa, ni más alta, ni más poderosa que San Miguel, mas con todo esto el era y es tan humilde, que reconociendo que no hay cosa comparable con Dios, esta con todo cuanto es predicando la grandeza divina y diciendo: ¿Quién como Dios?, que es la más legítima interpretación de su nombre”, nos aclara Nieremberg. Y añade que por esto se dice en el Zohar, “que todas las veces que ocurre San Miguel, se significa la Majestad de Dios”.

El nombre, declaran algunos sin que esté en la Biblia, se le asignó por repetirlo una y otra vez, con interrogación, en su combate celeste contra Lucifer.

Miguel-quien-como-dios-en-Eusebio-Nuremberg-2Nieremberg se detiene con especial dedicación a describir, en el capítulo V, los extraordinarios privilegios o dones otorgados por Dios a Lucifer y que fueron transferidos a San Miguel tras la victoria en los Cielos de éste y sus angeles sobre Lucifer y sus huestes angelicales en los Cielo. Prerrogativas como la de pasar a ser el supremo serafín, el más hermoso de los coros angélicos, el capitán general de los ejércitos celestiales, constituirse en Principio de los caminos del Señor, pleno de Sabiduría, primogénito de los celestiales espíritus…

San-Miguel-sucesor-de-prebendas-de-Lucifer-1En Ezequiel (28,12) el profeta reseña las grandes gracias o dones que tenía el rey de Tiro antes de ser derrocado (que la exégesis cristiana asigna a Lucifer): “… Tú eras sello de semejanzas, lleno de sabiduría, y perfecto de hermosura…”, cubierto de piedras preciosas que simbolizan las prregotivas divinas… Y Nieremberg lo referencia y señala que “todo esto que fue Luzbel es ahora San Miguel”. Así, por ejemplo, es sello de semajanza “porque es entre los espíritus puros el que más representa a Dios, cuya images es muy prima y viva, también porque da a otros forma y hermosura como el sello que imprime su figura” (como acaeció transfiriendo algo de su resplandor a los dos rayos de luz y excesiva clarida del rostor de Moisés tras darle las Tablas de la Ley en el Sinaí).

Humana-Salutatis-Monumenta-de-Arias-Montan,-Bruyn--grabador-y--P.-Borcht-inventor-TABLAS-DE-LA-LEY-1571Afirma Nieremberg igualmente que “tiene san Miguel la perfección de todos los nueve coros angélicos, y estanle todos ellos autorizando y respetando”. Igualmente, ante su papel director de la batalla celeste contra Lucifer y por haber evitado que fuesen tras Lucifer otros ángeles distintos a los que le siguieron y ser defensor de la Iglesia y de los fieles cristianos, “no se puede hacer cabal concepto de lo que por su celo mereció san Miguel”. Así que “con razón le llamó Pantaleón “Estrella máxima y Lucero” que acompaña al Sol, porque después de Cristo, que es el Sol, y la Virgen María que es la Luna, San Miguel es como el Lucero, que luce más en santidfad y hermorusa espiritual que los demás santos ángeles y hombres justos”.

Por tanto, a tenor de todo lo que hasta este momento he seleccionado de los textos de Nieremberg sobre San Miguel, creo que no hace falta explicar estos grabados de H. Wierix tomados de un modelo original de Martín de Vos sobre el cual he escrito varios artículos últimamente en diversos blogs y afirmado que perteneció al grupo esotérico Familia Charitatis que igualmente compartió Benito Arias Montano (al que Wierix dedica el grabado tercero que vemos a continuación).Cristo-tirunfante-y-San-Miguel-con-Lucifer-en-Martin-de-Vos-y-WierixMartin de Vos pintó un cuadro luciferino-miguelarcangélico en 1581 que se encuentra en el retablo mayor de la catedral de Cautitlan (México). Y es posible que pintase algún otro y realizase algún grabado con esta iconología tan singular sobre San Miguel y Lucifer (que desentrañaremos en su aspecto heterodoxo en otro artículo).

San Miguel y Lucifer en cuadro de Martín de Voos en catedral de Cuautitlán (México)
San Miguel y Lucifer en cuadro de Martín de Voos en catedral de Cuautitlán (México)

Esta “imagen paradógica” (en la terminología de Mircea Eliade) tuvo una gran difusión debido a las estampas de H. Wierix replicando a Marteen de Vos, tanto en España como en Hispanoamérica, como he señalado en algunos posts. Y uno de los cuadros más extraordinarios derivados de tal modelo iconológico estaba en la parroquia soriana de La Cuesta, y hoy en la catedral del Burgo de Osma.

Cuadro luciferino-miguelarcangélico de La Cuesta sito en la catedral del Burgo de Osma (Soria)
Cuadro luciferino-miguelarcangélico de La Cuesta sito en la catedral del Burgo de Osma (Soria)

Más prosigamos con el libro de J.E. Nieremberg puesto que aún nos quedan por destacar algunas otros “beneficios divinos” de San Miguel, arcángel que, como dijera Pantaleón Diacono “es la máxima y clarísima Estrella de la belleza y hermosura angélica”. Excelso en todo lo bueno (santidad, gracia, caridad, humildad…) y bello -arquetipos clave en Platón y el neoplatonismo- es igualmente legislador divino, sumo sacerdote y juez particular tras la muerte de cada fiel, además de psicopompo.

Sumando todos estos dones, no es extraño que Nieremberg dedique el capítulo octavo a esclarecer por qué San Miguel es ViceDios. Leámosle detenidamente…
San Miguel como ViceDios en NierembergSan Mibuel como Vicedios en Niuremberg 2Nieremberg considea que Dios le ha convertido a San Miguel en su Vicario, “Dándole su autoridad para hablar en Nombre divino, queriendo qjue le oigan y respeten como sifuera el mismo Dios. De modo que lo que pretendió Lucifer por su soberbia, alcanzó San Miguel, sin pretenderlo, por su humidad”.  Y señala también: “Hala dado Dios a San Miguel que se llame Dios, y que hablase como Dios; la causa es por la mayor potestad que tiene de Dios cual nunca se ha visto semejante, y por la mayor unión y semejanza que él tiene con Él”, lo que se plasma en su teónimo.

 

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