León contra dragón en «Yvain ou Le Chevalier au lion»

Chretienne de Troyes (c. 1130 – hacia 1183) es conocido ante todo por ser el creador literario del ciclo griálico con su Perceval ou le Conte du Graal pero ahora nos interesa centrarnos en un pasaje concreto de su roman cortés-artúrico Yvain o el Caballero del león. Se conservan siete manuscritos y algunos fragmentos. El relato ha sido miniado en varios códices.

Y he aquí el texto, que complementamos con miniaturas:

«El caballero del león. Mi señor Yvain caminaba pensativo por un espeso bosque; de repente oyó entre la maleza un grito muy doloroso y agudo. Se dirigió hacia donde había oído que provenía el grito y, cuando llegó, vio en un claro a un león, al que una serpiente agarraba por la cola mientras le quemaba los lomos con una llama ardiente. Mi señor Yvain no se detuvo mucho rato contemplando esta maravilla, y deliberó consigo mismo a quién de los dos ayudaría. Entonces dijo que socorrerá al león, porque a los seres venenosos y a los traidores sólo se les debe hacer mal, y la serpiente es venenosa y echa fuego por la boca, tan llena de felonía está. Mi señor Yvain decidió que primero la mataría a ella; desenvainó la espada, avanzó, y se puso el escudo ante el rostro para que la llama que arrojaba la garganta, más ancha que una olla, no le abrasara.

Si luego el león le ataca, no le faltará combate. Pero, pase lo que pase después, ahora quiere ayudarle, pues Piedad le ruega y aconseja que socorra y ayude a la bestia gentil y franca. Ataca a la traidora serpiente con su espada, que corta sutilmente y la parte hasta el suelo, y la corta en dos mitades, la golpea y vuelve a golpear, hasta que la desmenuza y la hace pedazos. Pero le ha sido preciso cortar el extremo de la cola del león, porque estaba agarrado a la cabeza de la traidora serpiente: sólo lo cortó lo necesario; menos no pudo.

Cuando hubo liberado al león, pensó que ahora tendría que luchar con él, pues se le echaría encima: no podía pensar otra cosa. Oíd lo que hizo entonces el león, cómo actuó noblemente y con generosidad, cómo se puso a demostrar que se le sometía: le tendió sus dos patas juntas e inclinó la cabeza hasta el suelo; se levantó sobre las patas traseras, se arrodilló y humildemente bañó de lágrimas su cara. Bien supo entonces mi señor Yvain que el león le daba gracias y que se humillaba ante él porque le había librado de la muerte matando a la serpiente, y esta aventura le llenó de alegría. Limpió la espada del veneno y de la suciedad de la serpiente, la metió en la vaina y reemprendió el camino. Y el león caminó a su lado, pues nunca lo abandonará: siempre irá con él, porque le quiere servir y proteger.

El león caminaba delante de él y olió en el viento a algún animal salvaje que estaba paciendo; el hambre y la naturaleza le indujeron a buscar la presa y cazarla para procurarse su comida: esto es lo que ordena la naturaleza que haga. Siguió un instante el rastro y mostró a su señor que había olido y percibido el viento y el olor de una bestia salvaje. Se paró y le miró, pues le quería servir a su gusto: no quería ir a ninguna parte en contra de su deseo. Y él comprendió en su mirada que el león le dice que le espera; no duda de que si se detiene el león se detendrá también, y si le sigue, apresará la caza que ha olfateado. Entonces le incita y le grita como si fuera un perro de caza y el león al momento alza la nariz al viento que había olfateado, y que no le había engañado, pues apenas ha caminado un tiro de arco vio en un valle a un corzo solitario paciendo. Deseando atraparlo, lo consiguió al primer asalto y luego se bebió la sangre aún caliente. Una vez lo hubo muerto, se lo echó a la espalda y lo llevó ante su señor, que desde entonces le tuvo gran cariño y lo llevó en su compañía todos los días de su vida, por el amor tan grande que le había demostrado».

He localizado algunas otras imágenes, miniadas, concernientes a la arquetípica imagen de la lucha de dragón-león.

Esta miniatura forma parte de un Libro de Horas al uso de la diócesis de Sarum-Salysbury

Y he aquí otras ligadas letras capitulares aunque ignoro a qué obras pertenecen.

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    Una respuesta a “León contra dragón en «Yvain ou Le Chevalier au lion»”

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