Lo visionario griálico en EL FUEGO INVISIBLE de Javier Sierra y la Imaginación Creadora -6-

La Montaña Artificial y Jardines Románticos del Retiro

Victoria Goodman es la “gurú” de un grupo ecléctico de personas que se reunen en una sala de su casa de la calle Menéndez Pidal, y que tiene delante la zona de El Retiro llamada Jardines Románticos del Reservado, que era el que tenía para su uso y disfrute Fernando VII. Esta “academia iniciática” de Victoria Goodman, a la que ingresa el protagonista, David Salas, es llamada “La Montaña Artificial”, denominación toponímica actual del montículo paradisíaco que mandó construir Fernando VII justo en el ángulo nordeste de estos Jardines, y que figura con el nombre de Montaña Rusa en los planos decimonónicos y de primeros del s. XX, y que hoy es denominada Montaña Artificial.

Recordemos que el itinerario hermenéutico esotérico seguido por en esta novela de “El Fuego Invisible” es el simbólico a partir de la iconografía en las artes. Y así acontece en lo que respecta al papel desempeñado por este rincón de El Retiro que tuvo en su pequeña cima una especie de castillo.

 El castillete observatorio de Fernando VII con torre octogonal central y arquería en los muros.

Este grabado y otros del entorno de 1858 particularmente me recuerdan el castillo del Grial de Montsalvatge visionado por Perceval-Parsifal en Chretiénne de Troyes y Wolfram von Eschembach, así como algunos grabados de la Montaña Alquimista de algunos grabados de tratados europeos que tratan sobre la Alquimia.

Hoy día este enclave no tiene esta configuración romántica que desprenden los dos dibujos que he seleccionado ni hay rastros de tal castillete, conocido como “El Tintero”. Actualmente hay una valla para impedir el paso en torno a la “Montaña Artificial”, no hay cascada de agua… Está el lugar un tanto “olvidado” y en desuso, marginado por la autoridad competente administrativa. Cerca se encuentra la encantadora Casita de los Pescadores, que no desempeña papel alguno en la novela de Javier Sierra.

Y al sur de la Montaña Artificial se encuentran los restos románicos de la iglesia abulense de San Pelayo-San Isidoro, que si está referenciada brevemente en la novela.

Seguidamente se encuentra la glorieta de la octogal Fuente de Sevilla o Fuente de los Poetas (sevillanos) con los parterres que irradian de ella.


Pues bien, es en esta zona de El Retiro donde Javier Sierra ha querido “rematar” su propuesta “visionaria” de la incursión con la que ha concebido uno de los grandes mensajes de su novela en torno a la Imaginación Creadora, la “fuente matricial” de la que emanan las “visiones” profundas en todo artista. El símbolo arquetípico, plasmado en arquitectura, en pintura, en escultura, en paisaje… es el catalizador que moviliza a la Imaginación Creadora que subyace en el fondo anímico de todo ser humano, proveniente de lo que Jung llamara Inconsciente Colectivo.

Leones de la Montaña Artificial junto al cauce seco de la cascada y su embalse, hoy sin agua

 

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