La esencia del viaje en Jung y Cirlot

El ritmo de la ciudad es acelerado, pero en los pueblos sorianos el tiempo fluye quietamente, como meciéndose en ellos, por eso Soria es un bálsamo para el ejecutivo, para el obrero de los grandes focos de desarrollo industrial del país…, pero también lo es para aquellos que han hecho conscientemente del viajar un peregrinaje interior y no es extraño que para algunos, como el conocido escritor Fernando Sánchez Dragó, Soria se haya convertido en una especie de Tierra Prometida. Para otros visitantes ilustres que recalaron en estas tierras castellanas, sus vivencias sólo pudieron plasmarlas poéticamente, como Gustavo Adolfo Bécquer, Antonio Machado o Gerardo Diego, de tan hondo que les conmovió su estancia entre nosotros.

En el fondo y como decía Jung, el viaje expresa un profundo anhelo nunca saciado del todo, encaminado a un cambio interior. El viaje testimonia una insatisfacción que nos induce a buscar nuevos horizontes en los que esperamos madurar más como personas y confiamos en que nos sirva en el autoconocimiento y una comprensión mejor de los demás y de los grandes misterios de la vida. También puede ser una evasión de sí mismo, pero lo más probable es que entonces nos reencontremos durante ese viajar.

Jung en lago de Bollingen

El viaje es, por tanto, una aventura y una búsqueda muy personal. Juan Eduardo Cirlot señalaba que “desde el punto de vista espiritual, el viaje no es nunca la mera traslación en el espacio, sino la tensión de búsqueda y de cambio que determina el movimiento y la experiencia que se deriva del mismo”. “En consecuencia -concluía- estudiar, investigar, buscar, vivir intensamente lo nuevo y profundo, son modalidades de viajar o, si se quiere, equivalentes espirituales y simbólicos del viaje”.         Juan-Eduardo-Cirlot-y-Dicionario-de-Símbolos No puedo por menos que confesar que me adhiero a esta descripción del mayor simbólogo que ha tenido España en el siglo XX, y gran crítico de arte contemporáneo que fue Cirlot…

Nota: párrafos extraídos de mi artículo “Caminando por nuestros pueblos”, Revista de Soria, 2ª época, nº 9, Verano de 1995, pág.5.

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