José María Martínez Laseca, in memoriam

Se nos ha ido José María Martínez Laseca y el funeral, ayer, se desarrolló en su pueblo natal, Almajano, al que tan ligado se sentía, su «matria», sobre el que preparó el año pasado un dossier para que tuviese un escudo institucional, tarea en la que colaboré aportándole datos varios sobre algunos señores del lugar. Y conversábamos, en la Biblioteca de J.A. Gaya Nuñó y Concha de Marco, sobre la iconología que él tenía previsto incorporar en el escudo. Josemari quería colocar una estrella y mis indagaciones sobre el blasón de los señores de Almajano le afianzaron en tal idea.

Conocí a Josemari durante la inauguración de la Ruta de Alvargonzález en un domingo soleado, el 13 de octubre de 1985. Escribí la crónica correspondiente en «Soria Semanal» con la fotografía que le saqué en Cidones -si no me falla la memoria- junto al grupo que «comandaba» la inauguración. Y caminando desde Salduero a Molinos fuimos hablando y hablando de Antonio Machado. Ese fue nuestro primer contacto.

Y también, en Baeza, en la noche del 22 de febrero de 2019 y en la mañana siguiente, paseamos y conversamos largamente sobre por las calles en las que él anduvo desde octubre de 1912 a noviembre de 1919.

Nuevamente nos reunió en la VIII Aula Juan de Mairena que él inauguró el 27 de mayo de 2021 y que organicé siendo secretario general de la Red de Ciudades Machadianas. Por aquel entonces publiqué mi último libro «Amor y mar. Leonor, Pilar y Guiomar«, en cuya presentación en el Casino Amistad-Numancia intervino vivamente en la tertulia y reconoció que, en efecto, la estancia de Antonio y Leonor en Fuenterrabía durante casi dos meses en su luna de miel, no se había tenido apenas en cuenta, circunstancia que mi libro paliaba dedicándole por mi parte una veintena de páginas. «Yo estudié varios años en Fuenterrabía», me dijo después en nuestro común cobijo de la Biblioteca de Gaya Nuño y Concha de Marco. Y en torno a Leonor, precisamente, se centró una de sus últimas grandes aportaciones a la cultura soriana, «La capilla Leonor» en el cementerio del Espino, cerca de la tumba de la joven esposa de Machado.

Fue un erudito sobre la estancia de Antonio Machado en Soria, al que dedicó artículos y libros. Y también lo fue sobre Juan Antonio Gaya Nuño y su esposa Concha de Marco, en torno a los cuales escribió y preparó exposiciones. Así mismo fue el alma mater de la Saturiada y del concurso de sonetos del Casino Amistad-Numancia. Y ha sido un gran tertuliano con sus amigos y en conferencias.

Josemari era una persona apasionada en muchos temas (véase como muestra su blog «Sobre vivir«), incluido el político desde su posicionamiento ligado al PSOE en cargos de gran importancia en el marco provincial soriano.

Lo rural, las tradiciones seculares sorianas fueron uno de los campos de investigación en los que se volcó durante años y que plasmó en artículos periodísticos que luego, acopiados, se transformaban en libros que, en lo que a mi respecta, he consultado muchas veces y, durante mi etapa como corresponsal de TVE le entrevisté en diversas ocasiones al respecto. Y aún recuerdo su teoría sobre el simbolismo lunar de las fiestas sanjuaneras sorianas, en contra de la tesis más común sobre su simbolismo solar, sobre la que conversábamos de vez en cuando.

Josemari también era todo un poeta, no lo olvidemos.

Para mí es uno de los autores-investigadores sorianos de mayor relevancia  de los últimos cuarenta años en cuanto a indagación y divulgación en el ámbito temático que abordó. Un portaestandarte de la sorianidad cultural. Y bien merece que el Ayuntamiento de Soria -con el que colaboró decididamente durante sus alcaldías socialistas, y especialmente los últimos ante la receptividad y amistad del concejal de Cultura, Jesús Bárez-, bien merece, digo, que le dedique una calle o una plazoleta.

Se nos ha ido físicamente, pero su obra escrita permanece para ser consultada, y seguirá presente su persona en el recuerdo de quienes tuvimos el privilegio de contar con su amistad.

Un abrazo, Josemari, amigo, allá donde estés.

Un autobosquejo de su vida y obra que preparó para su ponencia machadiana en el VIII Aula Juan de Mairena

 

Almajano (Soria), 1955. Escritor (investigador, ensayista, articulista y poeta). Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad Autónoma de Madrid, en 1978. Ha sido Profesor de Lengua Castellana y Literatura en institutos de Burgos y Soria, los últimos años en el IES “Antonio Machado”. También profesor-tutor del Centro Asociado de la UNED de Soria.

Miembro del Centro de Estudios Sorianos. En 1981, obtuvo el premio «Numancia» de Periodismo por un trabajo sobre «La Barraca de Federico García Lorca por tierras de Soria». Ha colaborado en diversas revistas (Celtiberia, Revista de Soria, Revista de Folklore de Valladolid, Turia de Teruel, etc.). Ha impartido conferencias y dado recitales poéticos.

Entre sus libros: «Antonio Machado: su paso por Soria» [1984 y 2006, 2a ed.], «Labrantíos» [1986], «Antonio Machado, casi unas memorias» [2007] y “Concha de Marco, en carne y verso (Soria, 1916-Madrid, 1989)” [2016]. Coautor de «Juan Antonio Gaya Ñuño y su tiempo» [1987], «De hoy en un año… ritos y tradiciones de Soria» [1992]. Una muestra de su poesía se recoge en «Del oficio de poetastros, pintamonas y cronicantores» [1985]. Figura en varias antologías.

Soriano del año 2007, área cultural, por la Casa de Soria en Madrid. En 2007, formó parte del Jurado de los Premios Leonor y Gerardo Diego de Poesía. Y de la Comisión conmemorativa del Centenario de Antonio Machado en Castilla y León.

Escribe en periódicos desde los años 70 y es, desde 2004, columnista, con “Sobre vivir”, de El Mundo/Heraldo-Diario de Soria. Insiste en aprovechar la poesía como recurso de dinamización turística, Creó las rutas literarias: «La ruta de Alvargonzález» y «La Saturiada». Le gusta contar la Soria de Machado.

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